Cap I – Instrumentos Musicales – ¿De donde Vienen? ¿De Donde Salen?

El interés del ser humano por reproducir sonidos en forma intencional es seguramente tan remoto como su existencia sobre la Tierra. Desde sus orígenes el hombre debe haberse fascinado por vivenciar, experimentar y evocar los fenómenos de la naturaleza que no podía ver, tocar, oler o degustar.

Se presume que en la prehistoria los seres humanos incorporaron intencionalmente la experiencia sonora como parte de sus costumbres y actividades cotidianas. El azar involucrado en la conservación de los objetos producidos por aquellas comunidades y la naturaleza de los materiales empleados en ellos han hecho que no dispongamos documentos ni hallazgos que colaboren con reconstruir su origen, su secuencia de aparición o su distribución por el planeta. Estas circunstancias han favorecido que se hayan destinado grandes esfuerzos y horas de trabajo en intentar desatar dichos nudos del conocimiento etnomusicológico; como
resultado, y lejos del consenso de los especialistas, disponemos hoy de distintos enfoques al respecto.

Una de las premisas mas conocidas sostiene que diversos productos culturales de una misma época tuvieron necesariamente cierta coherencia entre si y a través del tiempo estos han ido evolucionando de objetos mas sencillos a otros mas complejos (o evolucionados). El origen de la música como expresión de emociones y como inmediata consecuencia del movimiento corporal –como forma innata de vehiculizar sentimientos y emociones- es un típico argumento
de este paradigma. A pesar de los esfuerzos por fundamentarlo no existe evidencia empírica que sostenga la idea que las músicas se tornan más complejas con el correr del tiempo.

Para Saber más:                                                                                                                              

 

Como parte de las conjeturas evolucionistas mencionaremos los siguientes supuestos:
• Instrumentos de grandes dimensiones se volvieron
más pequeños y portátiles.
• Superficies naturales como el cuerpo o el suelo se
sustituyeron por una artificial ejecutada en ocasiones
con objetos intermediarios.
• El valor simbólico que inicialmente era atribuido a
los instrumentos fue sustituido gradualmente por
otras funciones como por ejemplo transmitir señales
sonoras a largas distancias o estimular acciones
de caza y militares.
• Se incorpora el recurso de la repetición rítmica a
través de la cual comienza a consolidarse la  utilización de distintas alturas.

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En la otra orilla del conocimiento etnomusicológico se ha ordenado el saber que se conoce como la teoría de los ciclos culturales; cada uno de estos ciclos se origina en cierto lugar del planeta y posteriormente se propaga hacia otras zonas. Un fuerte argumento de esta propuesta en cuanto a la distribución de los instrumentos es que cada objeto procedería de un único centro geográfico desde el cual se ha distribuido paulatinamente a través del transcurso de largos y complejos procesos culturales.

Para Saber Más:

Uno de los esquemas de ordenamiento más conocidos de este enfoque está compuesto por tres estratos:

• Temprano. Se trata de instrumentos hallados en
excavaciones paleolíticas diseminados por todo el
mundo: por ejemplo el Zumbador.
• Medio. Se trata de instrumentos hallados en excavaciones
neolíticas en diversos continentes –aunque
no universalmente-: por ejemplo el Arco musical.
• Tardío. Se trata de instrumentos hallados en excavaciones
neolíticas más recientes confinados a áreas más limitadas: por ejemplo el Xilófono.

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Como hemos dicho anteriormente preferimos invertir nuestro tiempo en explorar los instrumentos musicales como protagonistas de manifestaciones culturales muy distintas entre sí, de procesos culturales muy complejos e interesantes pero fundamentalmente desde la perspectiva sonora. Los materiales con que se han construido instrumentos tan disímiles como el koto japonés o el tambor uruguayo, las características en la ejecución que los mantiene arraigados a la ejecución colectiva –como la flauta de millo colombiana– o individual –como el órgano de tubos europeo– y las diferentes maneras mediante la cual se actúa sobre ellos -como el rabab marroquí o la zampoña boliviana- nos ayudarán a comprender su comportamiento acústico y sus consecuencias sonoras.

Los instrumentos al igual que la música han ido tomando (en el mejor de los casos) componentes de culturas que los han adoptado (en el peor de los casos) han sido definitivamente desplazados en un duro proceso de aculturación.

Se denomina aculturación al proceso a través
del cual un grupo humano recepciona y asimila,
usualmente de forma involuntaria, elementos
culturales ajenos a su tradición.

Aunque una infinidad de ejemplos ilustrarían procesos de esta naturaleza tenemos en nuestra propia historia la más clara muestra de cómo el mestizaje cultural de pobladores indígenas, de europeos y de pobladores de origen africano –traídos violentamente por esclavitud- determinó la desaparición de algunos instrumentos y la incorporación de otros de y hacia nuestro acervo cultural.

Por un lado aquel nativo debió incorporar -a la fuerza– a su práctica cotidiana un nuevo patrimonio musical aprendiendo rápidamente a ejecutar y construir nuevos instrumentos bajo la instrucción musical de los misioneros; guitarras, arpas, espinetas, laúdes, violines, violoncellos, vihuelas de arco, trombones, cornetas y oboes son solamente algunos ejemplos de instrumentos musicales que incorporaron los indígenas en la actividad cotidiana y religiosa de dichas Misiones Jesuíticas desplazando por completo y definitivamente su acervo original.

Por otro lado la población afrodescendiente que en un principio fue desperdigada por todo el territorio de nuestro país posteriormente se agrupó -como consecuencia de la segregación social– en torno a espacios que colaboraron en conservar y desarrollar su tradición musical. Al desintegrarse posteriormente la mayoría de estos espacios, la comunidad negra sufrió un violento y doloroso proceso de dispersión. Aquellos aspectos más directamente vinculados a sus tradiciones se mantuvieron fundamentalmente en las Salidas de Tambores y el Desfile de Llamadas; otros sobreviven y se desarrollan en las denominadas Comparsas de negros y lubolos, clubes de baile y en apropiaciones de otros géneros musicales populares –como el tango, la música tropical, el rock o el canto popular-. Hoy en día nuestro acervo musical conserva sus tambores Chico, Repique y Piano como insignia de una forma de resistencia cultural, pacientemente pacífica pero no pasiva.

Dichos instrumentos utilizados por los músicos e integrantes de las comparsas –y comúnmente denominados tamboriles- se tratan de tambores abarrilados que poseen una única membrana en uno de sus extremos y permanecen abiertos en el extremo opuesto al parche. Determinado por las condiciones en las cuales eran fabricados por esclavos y sus descendientes éstos se construían de forma artesanal a partir de duelas de madera, flejes, remaches y lonjas de descarne. Se trata de un único tipo de tambor de tres tamaños distintos denominados piano, repique y chico (en orden de mayor a menor tamaño y correspondiente sonoridad de grave a agudo) que previo a la ejecución se templan al fuego (o con tensores) para obtener sonidos de altura determinada.

 

¿Repasamos? Contesta las siguientes preguntas:

1. ¿Qué es la prehistoria del hombre?
2. ¿Existen documentos que colaboren a reconstruir el origen, la secuencia de aparición y la distribución por el planeta de los objetos producidos por las primeras comunidades?
3. Menciona algún planteo relevante del enfoque evolucionista.
4. ¿Cómo argumenta este paradigma el origen de la música?
5. ¿Existe evidencia empírica que sostenga la idea que las músicas se tornan más complejas con el correr del tiempo?
6. ¿Qué establece la teoría de los ciclos culturales?
7. ¿Cuál es el argumento que utiliza esta teoría?
8. ¿A qué se denomina aculturación?
9. ¿Conoces en nuestra historia algún ejemplo de aculturación?
10. Nombra algunos instrumentos que el nativo incorporó a su práctica cotidiana bajo la instrucción de los misioneros.
11. ¿Tuvo esto alguna consecuencia negativa?
12. ¿Qué situación colaboró en conservar y desarrollar la tradición musical de la población afrodescendiente?
13. ¿Dónde se mantuvo la tradición de esta población al desintegrarse los espacios donde se habían agrupado?
14. ¿Qué instrumentos de esta comunidad conservamos hoy en día?
15. ¿Cómo se denominan?
16. ¿Por quienes son utilizados?
17. ¿Cómo eran construidos originalmente?
18. ¿Qué nombre tiene cada tamaño de tambor?
19. ¿Cuál es el más grave?
20. ¿Cuál el más agudo?
21. ¿Qué procedimientos se llevan a cabo para obtener sonidos de altura determinada?


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