Monografía – Los Charruas

Introducción

En esta monografía planteamos descubrir la vida de nuestros antepasados charrúas. Si bien sabemos que fueron uno de los primeros grupos que habitó históricamente las tierras del actual territorio del Uruguay, nos fue bastante difícil poder establecer quienes eran realmente los charrúas, pues al ser un grupo más, de los tantos racialmente de origen patagónico, se volvió confuso poder extraer notas de ellos solos.

                                  CAPÍTULO I

                                        Origen de los Charrúas

Los charrúas eran racialmente de origen patagónico, hermanos de sangre de los tehuelches, y su llegada a nuestro territorio tendría una datación de unos cuatro mil años. Éste grupo invasor constituido por las huestes más vigorosas y juveniles, altos, fornidos, habituados a soportar las más duras inclemencias del tiempo y del lugar, formados por una recia constitución física y un carácter indomable encontraron en nuestro duelo un clima benigno, ideal, y se posesionaron del mismo derrotando a las tribus arawak que lo ocupaban; procedentes de tierras cálidas, tropicales, que eran de escasa estatura, fuerza muscular inferior y pocas resistencias a las enfermedades.

Como cualidad psicológica especiales le atribuía a los charrúas el ser tristes, taciturnos y de gran resistencia al dolor.

Posteriormente, quizás dos mil años mas tardes de haberse establecido aquí los charrúas, se produjo una nueva invasión de razas tropicales: los guaraníes y los tupí-guaraníes de la familia caribe, cuyo centro de desarrollo estaba en la zona comprendida entre la cuenca amazónica y el Paraguay, los cuales se expandieron como un alud por todala Américameridional circundada por los Andes y el Río dela Plata. Apesar de su ferocidad y canibalismo fueron importantes, en principio, para penetrar en el territorio oriental del Uruguay, en donde encontraron a una nación de valientes e invencibles, los charrúas que los rechazaron, derrotando todos sus intentos de invasión. La única tribu de esta raza invasora que logró penetrar en tierra charrúa fueron los bravos arachanes, quienes llegaron por la costa del Atlántico, alcanzando hasta el cabo Santa María, donde los encontró Solís. La invasión guaraní, sin embargo, separó a los charrúas de las otras naciones patagónicas, posesionándose de todas las islas del Delta del Paraná y de la costa Argentina, hasta unos cien kilómetros mas allá de Buenos Aires.

En la época del descubrimiento, 1516, la expansión guaranítica rodeaba casi las tres cuartas partes del territorio ocupado por los charrúas, quedando libre a éstos solo la faja costera comprendida desde el cabo Santa María hasta el Puerto de San Gabriel (actual Colonia del Sacramento) y, aunque contenidos los guaraníes por el respeto que les inspiraban los charrúas, la influencia de su lengua y cultura fue penetrando lentamente a través de las numerosas tribus que se establecieron en sus fronteras. La nación charrúa que era una vigorosa minoría, integrada apenas por unos cuatro o cinco mil habitantes, no solamente había quedado aislada de los otros grupos étnicos de su mismo estirpe sino que, además obligada a mantener una lucha constante por la integridad de sus campos de caza, fue diezmando lentamente sus fuerzas.

 

 ¿Por qué se llamaban Charrúas?

 

No se sabe bien por que se le decía charrúas, la versión mas reciente es que la palabra charrúa se usaba para denominar a un tipo de mascara que utilizaban los españoles para los carnavales, probablemente ante el ataque de los indígenas a los españoles estos los hallan llamados así (el mismo nombre que el de las mascaras).

                                   

                                   CAPITULO II

                          SIGUIENDO LOS PASOS DE LOS CHARRÚAS

 

 

Los charrúas fueron un pueblo indígena originario del territorio delimitado por el Río de la Plata, el río Uruguay hasta el río ibicuy

Posteriormente a la invasión española, algunas familias se desplazaron hacia zonas meridionales de la Mesopotamia argentina y quizás zonas costeras del río Paraná medio.
Fueron, junto con los chanaes, los guenoas y los yaros, los primeros habitantes históricamente conocidos de las tierras del actual territorio del Uruguay. Los charrúas también habitaron el centro-este de la provincia de Entre Ríos, el sureste de la provincia de Corrientes y la campaña río grandense.

Asimismo, otra parcialidad de los charrúas vivía en Entre Ríos, Argentina de la que se conoce muy poco.
Además de los charrúas propiamente dichos, pertenecían al mismo grupo étnico los minuanes y los guenoas que formaban un mismo grupo también denominado guinuanes. Los bohanes son considerados por algunos estudiosos como relacionados a los yaros de origen káingang y por otros como integrantes del grupo charrúa. Los chaná-timbú-beguá, muy parecidos a los charrúas, eran posiblemente, el producto de reiterados mestizajes y aculturaciones entre pámpidos y láguidos, en las costas paranaenses de la provincia de Santa Fe habitaban los calchines quienes también son considerados de filiación charrúa.

Al momento de la llegada de los españoles, los charrúas dentro del actual territorio uruguayo ocupaban el área al norte y al sur del Río Negro y se acercaban a la costa en el actual departamento de Rocha. Los minuanes estaban en la costa argentina del río Uruguay al norte de la desembocadura del Río Negro. Los actuales departamentos uruguayos de Río Negro y Durazno eran ocupados por los yaros. Los bohanes se hallaban en los departamentos de Paysandú y Salto, sin embargo, algunos mapas jesuíticos los ubican en Entre Ríos, por lo que es posible que algunas de sus parcialidades hayan cruzado el río Uruguay. Los guenoas estaban en la zona de los departamentos de Tacuarembó, Treinta y Tres y Cerro Largo extendiéndose también por el el río Ibicuy, al sur del Brasil.
Posteriormente a la fundación de Montevideo, los charrúas se desplazaron hacia el norte absorbiendo a yaros, bohanes, guenoas, chanás y minuanes quedando prácticamente confundidos con ellos, por lo que usualmente se les ha designado a todos estos grupos genéricamente como charrúas.

Ubicación temporal

Se cree que los Charrúas pisaron por primera vez nuestras cuchillas alrededor de unos 1.500 años AC.

Las primeras informaciones que sobre ellos se tienen es de alrededor del año 1527 en el momento de la conquista, iniciada con el establecimiento de San Lázaro que era un fortín minúsculo fundado por los expedicionarios de Gaboto en el actual departamento de Colonia.

A partir de esa fecha comienzan los choques entre charrúas y europeos, que recién iban a finalizar con las matanzas de Salsipuedes y Mataojo (1831). o, si se prefiere, con la revancha de Yacaré Cururú (1832).

La raza charrúa debe ser estimada en alrededor de 1.000 integrantes, número que tal vez aumentó, pero no mucho, cuando los ganados cimarrones se adueñaron de las cuchillas. De todos modos, lo admirable es que estos mil y pocos charrúas, cuya fuerza de combate comprendía la mitad de la población total, sostuvieran durante tres siglos (1527-1831) una guerra de resistencia al invasor.

 

Ubicación espacial

 

Los charrúas fueron un conjunto de pueblos amerindios que habitaban inicialmente los territorios de lo que hoy es Uruguay

Mas adelante ocuparon parte de las actuales provincias argentinas de Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes y también en el Estado actualmente brasileño de Río Grande del Sur.

Tampoco estuvieron asentados en una única zona determinada. Eran nómadas y tanto la búsqueda de alimentos como las luchas con otras tribus indígenas y los soldados europeos, amén de los choques con los guaraníes reducidos en las Misiones, los obligaron a continuos y a veces muy largos desplazamientos.

Al momento de la llegada de los españoles, los charrúas dentro del actual territorio uruguayo ocupaban el área al norte y al sur del Río Negro .OcuparonLa Cuchillade Haedo.

Posteriormente a la fundación de Montevideo, los charrúas se desplazaron hacia el Norte, absorbiendo a yaros, bohanes, guenoas, chanás y minuanes y se establecieron en las tierras cercanas a la laguna Merín yla Lagunade los Patos , quedando prácticamente confundidos con ellos, por lo que usualmente se les ha designado a todos estos grupos genéricamente como charrúas.

Los charrúas fueron los aborígenes del territorio delimitado por el Río dela Platay el Río Uruguay, en América del Sur, aunque, tal cual se verá, habitaron también en zonas meridionales dela Mesopotamiaargentina y quizás zonas costeras del río Paraná medio. Fueron, junto con los chanaes, los guenoas, y los yaros, los primeros habitantes históricamente conocidos de las tierras del actual territorio de Uruguay. Los charrúas habitaron ancestralmente el centro-este de la provincia de Entre Ríos, el sureste de la provincia de Corrientes y la campaña riograndense

Además de los charrúas propiamente dichos, pertenecían al mismo grupo étnico los minuanes y los guenoas que formaban un mismo grupo también denominado guinuanes. Los martidanes eran otra parcialidad de los charrúas que vivía en Entre Ríos, de la que se conoce muy poco. Los bohanes son considerados por algunos estudiosos como relacionados a los yaros de origen káingang y por otros como integrantes del grupo charrúa. Los chaná-timbú-beguá, muy parecidos a los charrúas, eran posiblemente, el producto de reiterados mestizajes y aculturaciones entre pámpidos y láguidos, en las costas paranaenses de la provincia de Santa Fe habitaban los calchines quienes también son considerados de filiación charrúa.

Al momento de la llegada de los españoles, los charrúas dentro del actual territorio uruguayo ocupaban el área al norte y al sur del Río Negro y se acercaban a la costa en el actual departamento de Rocha. Los minuanes estaban en la costa argentina del Río Uruguay al norte de la desembocadura del Río Negro. Los actuales departamentos uruguayos de Río Negro y Durazno eran ocupados por los yaros. Los bohanes se hallaban en los departamentos de Paysandú y Salto, sin embargo, algunos mapas jesuíticos los ubican en Entre Ríos, por lo que es posible que algunas de sus parcialidades hayan cruzado el Río Uruguay. Los guenoas estaban en la zona de los departamentos de Tacuarembó, Treinta y Tres y Cerro Largo extendiéndose también por el sur del Brasil.

Posteriormente a la fundación de Montevideo, los charrúas se desplazaron hacia el norte absorbiendo a yaros, bohanes, guenoas, chanás y minuanes quedando prácticamente confundidos con ellos, por lo que usualmente se les ha designado a todos estos grupos genéricamente como charrúas.

CAPITULO III

                SER UN ABORIGEN URUGUAYO EN AQUELLA ÉPOCA

                   CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS CHARRÚAS

                                       ¿HABLAMOS CHARRÚA?

 

 

Idioma Charrúa

 

Su lengua era dura y gutural; lengua particular; distinta del guaraní.

La llegada de los Españoles significó un fuerte impacto para éste grupo, modificando sus hábitos y sus acervo ergo lógico y espiritual.

Existen diversas Lenguas Charrúas emparentadas entre si. En cuanto al parentesco de las lenguas charrúas con las de otros grupos lingüísticos de América del Sur existen diferentes teorías.

Se han propuesto que podría existir parentesco de las lenguas charrúas con las lenguas arawak, con las lenguas matacoanas, con las lenguas lule-vilela y las guaicurú.

Pero a ciencia cierta no se sabe con exactitud como era el idioma de los primeros charrúas antes de la llegada de la conquista.

Se han rescatado muy pocas palabras del lenguaje Charrúa, no llegan a 60, y el principal compilador ha sido el Dr. Vilardebó, en el llamado “Códice Vilardebó”, que proporciona unas 60 palabras y el sistema de numeración de los Charrúas basado en los primeros cuatro números. Por ejemplo 1,2,3,4,se designaban: yu, sam,deti y bétum ; para formar el 5 ellos decían 4 y 1, o sea “bétum yu”; el 6 “bétum sam”, y así hasta el 8. Al 9 se le decía baquiú y al 10: guaroj.
Las dos principales fuentes del “Códice Vilardebó” fueron dos vocabularios recogidos; uno en 1841 del sargento mayor Benito Silva y el otro en 1842 de una “china” Charrúa cautiva que oficiaba como sirvienta en la estancia del oficial Manuel Arias. Las palabras mas conocidas que se atribuyen a los Charrúas son por ejemplo: “inchalá”, que significa hermano, “hué”, que significa agua, “luai”, caballo, “belerá”, vaca, “quillapí”, capa, “guidaí”, luna.
Debemos hacer notar que las voces Charrúas al ser escritas al español evidentemente perdían su verdadero sonido, ya que los sonidos guturales o nasales por ejemplo, no existen en nuestro idioma. El suscrito ha podido constatar que la voz “inchalá”, en su origen, no sonaba exactamente así, sino más bien como “nshalá”. Esta constatación se ha hecho observando que en Tacuarembó, por ejemplo, algunos descendientes mantienen esa voz que incluso queda como apodo de algunos muchachos cuando son mayores.
En resumen, no creo que podamos fiarnos totalmente entonces del citado “Códice” y deberemos resignarnos por ahora a aceptar que el lenguaje de los Charrúas nos es desconocido. En cuanto a sus nombres, en lenguaje Charrúa, también son muy escasos y los caciques por ejemplo, adoptaban un nombre tomado de inmigrantes o de sus apellidos, por ejemplo: Brown o Polidoro. También nombres de animales como el cacique Venado y a veces una palabra Charrúa, como el cacique Sepé
En general los Charrúas hacia fuera de su tribu se comunicaban en lengua Guaraní o en un español o portugués rudimentario.

Se sabe que era nasal, dura y gutural. Hoy esta lengua extinta es considerada como aislada y de familia ignota.

El doctor Teodoro Vilardebó recopiló un puñado de palabras hacia los años 1840, teniendo como fuentes a un sargento que había convivido con los charrúas y a una mujer cautiva que oficiaba de sirvienta en la estancia de un militar.

Este compendio se conoce como “Códice Vilardebó”:

 

 

Charrúa Castellano Charrúa Castellano
Afia Arco o arma I Prefijo que indicaría partes exteriores del cuerpo.
Ando diabun Vamos a dormir Ibar Nariz
Arra Veces (o multiplicado por) Ijou Ojo
Asaganup Te hará arrepentir Ilabum Dormir
Asaganup o zoba Te hará arrepentir la Luna Imau Oreja
Atit Pie Inchalá Hermano
Matar Is Cabeza
Babu Arrojar o apretar Isbaj Brazo
Babulai Boleado It Fuego
Bajiná Caminar Itaj Pelo
Baq Menos Itojmau Muchacho
Basqüadé Levantarse Jual Caballo
Beluá Vaca Laí Bolas
Berá Ñandú Laidetí Boleadora de 3 piedras.
Bicuis Taparrabo Laiu sam Boleadora de 2 piedras para ñandúes
Bilu Bello, hermoso Lajau Ombú
Caracú Pierna Lojan Perro
Codi Traidor Mautiblá Mulita
Codi, codi, guahif gomálat Traidor, traidor, hay que acogotarte Misiajalaná Estate quieto
Chalouá Muchacha Na Trae
Chibí Gato Pacahocaf Nombre de una isla, probablemente Martín García.
Diabun Dormir Peracat Oca marina
Ej Boca Quícan Caña (bebida)
Godgororoy Gansos silvestres Quillapí Capote o poncho de cuero
Gomálat Acogotarte o matarte Sepé Labio o más probablemente sabio (en el sentido de baqueano).
Guahif Hay que, es necesario beep Polvo de hueso y tabaco y acto de mascarlo
Guamanaí Cuñado Thoia Compuesto de tierra roja y grasa para pintarse el rostro.
Gualiche Espírtu maléfico Tinú Cuchillo
Guar Mano Trofoni Ave, probablemente el chajá
Guidaí Luna Yagütp Agua
Hué Agua Yuambú Perdíz
Hum Negro Zoba Luna
       
NÚMEROS    
1 Yú o I-u    
2 Sam    
3 Detí o datit    
4 Betum    
5 Betum yú (4 + 1)    
6 Betum sam (4 + 2)    
7 Betum detí (4 + 3)    
8 Betum arrasam (2 veces 4)    
9 Baquiú (Mostraban todos los dedos menos uno)    
10 Guaroj (Mano cerrada o ambas manos)    
             

 

Palabras del cuerpo humano (idioma charrua)

 

IS- – – – – – – cabeza

IAJ – – – – – – pelo o cabellos

EJ- – – – – – – oreja

IJOU- – – – – ojo

ISAJ- – – – – brazo

GUAR- – – -mano

CARAU- – pierna

IBAR- – – nariz

 

¿Cómo se dice. . .?

 

Superior Dios sagrado sabio- – – sepe

Luna – – – – – – – – -guidai Boleado- – – – – – babulai

Hechicera- – – – – – – – – -walicxe

Agua – – – – – – – – – -hue Harta por- – – – – -baqu menos

Barullo – – – – – – – – – – -jalana

Fuego – – – – – – – – – it

Veces – – – – – – – – – – – – arta

Mano – – – – – – – – – -guar

Cuchillo – – – – – – – – – -tinu

Muchacha – – – – – – -chalona

Bebida-Caña- – – – – – -quican

Hermano – – – – – – – -inchala

Toldo- – – – – – – – – – – – piri

Ombú – – – – – – – – – – -lajan

Abrigo de cuero- – – – – -quillapi

Tabaco- – – – – – – – – – -sisi

Boleadora- – – – – – – – – – lai

 

Entérate de algunos Verbos

 

ATACAR – – – – – – – – – – – – babu

ARREPENTIRCE- – – – – – asaganup

BOLEAR- – – – – – – – – – – -babula

DORMIR- – – – – – – – – – – andobiam

LEVANTAR- – – – – – – – – -basquade

TRAER- – – – – – – – – – – – – ando ir

CERRAR- – – – – – – – – – – -samioc oj

Animales

ÑANDU- – – – – – bera

CABALLO- – – – juai

CHAJA- – – – – – trofoni

GATO- – – – – – chibi

MULITA- – – – -mautibla

PERRO- – – – – -samioc

VACA- – – – – – – velera

PEZ- – – – – – – – -priare

 

Características Físicas

 

Se presume que la población de Uruguay incursionó en el territorio en forma sucesiva, al principio por el norte, asignándoles una antigüedad aproximada de 9.000 años AC.
A los pobladores de estas zonas cercanas se les llamó Fuéguidos, Láguidos y Pámpidos, siendo estos últimos los ancestros de nuestros Charrúas.

Como dijimos la macroetnia Charrúa era racialmente Pámpida, de características físicas bien desarrolladas, altos, estéticos, y de carácter muy firme, se llamaban a sí mismos “Chonik”, que en idioma Tehuelche significa “nosotros los hombres”, y eran descendientes de pobladores de la primera oleada que llegó al continente de origen australoide, según Paul Rivet. La altura de los Pámpidos oscilaba entre 1.70 mt y 1.83 mt, cráneo voluminoso, pómulos y mentón poderosos y salientes, y el índice nasal leptorrino  Corte atlético y equilibrio de las masas musculares, poco dimorfismo sexual, color del cutis oscuro y bronceado, ojos oscuros, pelo lacio y duro.
Los Pámpidos fueron ocupando las llanuras argentinas por los indios Pampas, Neuquen por los Puelches, el Chaco por los Guaycurúes, los Onas Tierra del Fuego y la Mesopotamia de Corrientes y Entre Ríos y la Banda Oriental, por los Charrúas.

Los Guaraníes –que no pertenecían al tronco racial pámpido-,se diferenciaban de los Charrúas por ser más bajos, de cabeza mas redondeada, cuello grueso, brazos musculosos aunque piernas cortas y débiles, pómulos poco salientes, y otro detalle que los diferenciaba de los Charrúas era que el color de su piel era más amarillento, y se les denominó brasílidos o amazónidos, por su origen racial.

En 1763, el P. Dom Antoine- Joseph Pernetty hace una descripción de los Minuanes donde se refería a los mismos como bien conformados, con cuerpo erguido. De pecho ancho y músculos bien definidos; las mujeres eran bastante más pequeñas. En las caras destacaba el tamaño de los ojos, frente alta, labios de mediano grosor y cabellos negros largos y el color de su piel era : …”cobre rojobronceado…”.

Félix de Azara durante su permanencia en América indica que los Charrúas son una pulgada más altos que los Españoles, …” pero los individuos más igualados y bien proporcionados, sin que entre ellos haya contrahecho o defectuoso, ni que peque de gordo ni en flaco. Son altivos, soberbios y feroces; llevan la cabeza derecha, la frente erguida, y la fisonomía despejada. Su color se acerca tanto o más al negro que al blanco, participando poco de lo rojo. Las facciones de la cara, varoniles y regulares; pero la nariz poco chata y estrecha entre los ojos. Éstos algo pequeños muy relucientes, negros, nunca de otro color, ni bien abiertos. La vista y el oído doblemente perspicaces que los de los españoles. Los dientes nunca les duelen ni se les caen naturalmente, ni aún en edad muy avanzada, y siempre son blancos y bien puestos. Las cejas negras y poco vestidas. No tienen barbas ni pelo en otra parte, sino poco en el pubis y en el sobaco. Su cabello es muy tupido, largo, lacio, grueso, negro, jamás de otro color, ni crespo, ni se les cae; sólo encanece a medias en edad muy avanzada. La mano y pie algo pequeños y más bien formados que los nuestros; el pecho de las mujeres no tan abultado como el de otras naciones de indios”.
En 1839, el naturalista D’ Orbigny , en su publicación “El Hombre Americano” manifiesta respecto a los Charrúas: ” … Las formas de los Charrúas son, como las de los Puelches, macizas en extremo; siempre muy carnosos , no están empero sujetos a la obesidad, tan común en los Guaraníes. Sus hombros son anchos, su cuerpo proporcionado, sus miembros bien fornidos, sus manos y pies pequeños; las mujeres de las mismas proporciones, tienen el cuello bien hecho, el cuerpo ancho, sin que nunca la cintura sea mucho más estrecha que el resto del cuerpo. Los Charrúas tienen la cabeza grande y el rostro ancho; los pómulos algo salientes; la nariz bastante estrecha en la base: Hundida en esa parte, gruesa en la extremidad, de fosas anchas y abiertas; las cejas salientes; fuertemente arqueadas, con poco pelo; los ojos pequeños, negros, hundidos, tal vez algo cerrados, pero horizontales; los labios gruesos; la boca grande; los dientes hermosos y que jamás se caen; la barba rala…”,…” sus cabellos son largos , negros, gruesos y lacios. El conjunto de sus facciones da al rostro un aspecto serio y a menudo feroz; se descubre raramente en sus jóvenes ese aire gozoso y abierto de algunas otras naciones…”.
Dámaso Antonio Larrañaga refiere en 1813: …”los ojos algún tanto oblicuos y no tan chicos como se ponderan; la cara más bien larga que ancha, la parte inferior del rostro estrecha y anchas las espaldas, la frente no muy chica, los dientes muy bien conservados y muy iguales; la boca y labios regulares, nariz un poco aguileña, pies y manos pequeños. En una palabra nada tienen de monstruosos ni deformes los hombres primitivos del país que ocupamos y que eran los verdaderos dueños de la campaña…”.
El sargento mayor Benito Silva, que vivió con los Charrúas, en 1841 aseguraba que: …” son bastantes blancos, principalmente las mujeres, el sol, el polvo, la grasa de los cueros en que se acuestan y con que se cubren contribuyen a ennegrecer su cuerpo. Y su pelo es castaño oscuro y liso.”

La etnografía de los Chaná- Beguaes es escasa según Azara:…” no ceden a los Charrúas en la estatura y las proporciones. Los varones 1.70 mt y 1.65 mt las mujeres, y sus cráneos altos presumiblemente el resultado del repetido mestizaje de Pámpidos y Láguidos.”
Por el lado del este uruguayo, donde se encuentran casi 5.000 cerritos de indios, ( Rocha, Treinta y Tres, Cerro Largo, este de Tacuarembó y sur de Rivera) estuvieron probablemente los llamados “tapuias”, pobladores prehistóricos que mestizados con los Guaraníes en esa zona, dieron origen a los Arachanes, cuyo cabello era revuelto y encrespado y que regularmente tenían guerrillas con los Charrúas (según narración de Díaz de Guzmán en 1612).

A través de los relatos en distintas épocas hemos visto pequeñas evoluciones en la tipología física del Charrúa, lo que indicaría un mestizaje acrecentado en los últimos tres siglos de su existencia, principalmente con integrantes de las otras parcialidades indígenas que se consideraban pertenecientes a la macroetnia Charrúa. También existió mestizaje con Guaraníes y con los inmigrantes blancos. En el siglo XIX la mayoría de los sobrevivientes estaban mestizados eran de anchas espaldas, cabeza grande, labios gruesos, nariz estrecha en la base y escasa pilosidad.

 

 

 

                                    

                                 CAPITULO IV

                                     COSTUMBRES

 

 

Los Charrúas y sus costumbres

 

Poco se conoce de las costumbres de los Charrúas antes del 1500 y como de costumbre tenemos que recurrir a crónicas de la época, muchas de ellas escritas según el interés de quien hacía el relato. Por eso se encuentran aspectos contradictorios sobre ellos, por ejemplo hay quienes dicen que eran amistosos, otros feroces, honestos o ladrones, sucios o aseados, etc. Lo que es evidente es que los Charrúas al no tener escritura no pudieron hablar de sí mismos, y quienes lo hicieron, en general, tenían o el interés de quedarse con sus tierras, sus mujeres y sus alimentos, o usarlos como fuerza combatiente según el caso, o por el lado religioso, cumplir con el mandato de convertirlos a la fe católica. Si los Charrúas no aceptaban estas imposiciones, entonces los juicios de valor sobre ellos serían desfavorables.

No olvidemos que en 1513 se redactó en España el llamado Requerimiento que debía leérsele a todos los indios a medida que el imperio español se expandía; en este Requerimiento se les indicaba que ellos debían acatar las prédicas de la fe Cristiana, y reconocer ala Iglesiapor señora y superiora del universo, y al sumo Pontífice y en su nombre al Rey o ala Reina DoñaJuana como señores y superiores de estas tierras. Si no acatasen estos mandatos, decían los españoles: ….” certificamos que con la ayuda de Dios nosotros entraremos poderosamente contra vosotros y os haremos guerra por todas las partes y maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia dela Iglesiay de sus Altezas y tomaremos vuestras personas y las de vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos y como a tales venderemos y dispondremos de ellos como Sus Altezas mandaren, y os tomaremos vuestros bienes y os haremos todos los daños y males que pudiéremos, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su Señor y le resisten y contradicen; y protestamos que las muertes y daños que de ello se recrecieren sea vuestra culpa, y no de Sus Altezas, ni nuestra, ni de estos caballeros que con nosotros vienen; “…

De todos modos es gracioso consignar que algunos indios que entendieron lo que los españoles querían, manifestaron que el Papa debía estar borracho y que el Rey que pedía debía ser algún loco al pedir lo que sabía que no era de él.

También es conocido entre los Charrúas que cuando los predicadores les decían que Dios conocía todo lo que hacían y pensaban los hombres, los indios les respondieron: “no nos gusta ese Dios que sabe todo lo que hacemos, mejor nos vamos a los montes para vivir tranquilos sin que nadie sepa lo que pensamos y hacemos”, y sonreían irónicamente.

En otra oportunidad un Charrúa ante la amenaza de que si no se convertía iría al fuego eterno después de su muerte, dicen que contestó que quizás fuera mejor, así estaría más cerca del calor y no del frío de la tierra que cubriría su cadáver.

Estas apreciaciones de los charrúas nos están indicando por un lado su lógica contundente ante las insinuaciones teñidas de irracionalidad de los sacerdotes, y por otro lado el sentido del humor y de la ironía expresada con cierta fineza, sin caer en la irrespetuosidad.

Eran observadas las automutilaciones dactilares o digitales tanto en hombres como en mujeres, por duelo de parientes directos. Esta costumbre fué modificándose con el tiempo, en la medida que se requería cada vez más el correcto uso de las armas para defensa de sus pueblos, haciéndose vigente estas mutilaciones solo para las mujeres. Los hombres se atravesaban con varas afiladas los muslos o los brazos, clavándolas lo más cerca del hueso, pero las hijas o hermanas del fallecido solían efectuarlo cuatro y hasta seis de esas varas quedando enteramente postradas.

En 1842 una china, criada del estanciero Manuel Arias relataba que: ” Las mujeres se cortan los dedos cuando se muere el marido. De modo que son tantos los dedos cortados cuantos son los maridos que ha perdido. El luto de los parientes es atravesarse el cutis y ponerse plumas de avestruz en todo el cuerpo. Al día siguiente se van a gritar a una cuchilla y arrancarse las plumas de avestruz”.

Es dable apreciar que los Charrúas tenían un sentido de su realidad que no era fácil cambiar por un sistema de fe que no podían entender, y que poseían la inteligencia y el sentido del humor suficiente como para dar ese tipo de contestaciones

 

Características de la vivienda Charrúa

 

Antes de la colonización los Charrúas ubicaban su vivienda cerca de ríos y arroyos y en lugares que les asegurara una abundante alimentación natural.

En general la vivienda consistía en una estructura simple de 4 palos clavados en la tierra sobre los cuales colocaban travesaños horizontales. A los costados ataban esteras de juncos o totoras para protegerse del viento, y en épocas de frío y lluvia agregaban otras para formar un techo más bien plano.

Ya a partir del siglo XVIII, y con el aporte del ganado vacuno y caballar aparecieron las llamadas tolderías, en que se remplazaba las esteras por cueros, pero siempre mantuvieron alguna parte de su vivienda compuesta por juncos.

Con ramas arqueadas y cubiertas con cueros de buen tamaño, construían techos de toldos como bóvedas, alargados o redondeados.

Dormían siempre sobre la espalda, como casi todos los indios y en la toldería no habían bancos ni mesas, y prácticamente ningún mueble.

El grupo de Charrúas que vivían con el cacique Sepé, en 1857, cerca de Tacuarembó, había establecido una toldería al estilo primitivo de los Charrúas: con sus ranchitos de rama arqueada como toldos de carreta, la correspondiente zanjita alrededor, hecha a cuchillo para que corriera el agua, y su lecho de hojas o pajas que renovaban cuando estaban húmedos.

Por el hecho de practicar el nomadismo, la vivienda no era de carácter estable.
En sus primeras etapas era sólo un paravientos, construido con cuatro estacas formando un cuadrado abierto y sin techo. Las paredes eran esteras de junco que colgaban de travesaños.
Armaron chozas hechas con ramas arqueadas y cubierta con cueros de caballo.
Sus campamentos estaban generalmente asentados a la vera de los arroyos y los componía unas chozas, habitada por otras tanta familias.

 

HERRAMIENTAS, UTENSILLOS, ARMAS Y OTROS ELEMENTOS

 

Las herramientas que usaban eran pocas y sencillas: armas para la casería, armas de guerra y pequeñas piezas de cerámica típicas de los pueblos cazadores y recolectores nómadas
En la época prehispánica tenían cuchillos de piedra, arcos y flechas, azagayas (lanzas pequeñas o dardos arrojadizos), rompecabezas ( que eran piedras con puntas talladas que sobresalían algo más de dos centímetros de su forma esférica, y que iban atadas a una rama o tira de cuero de unos 40cm de largo para su manejo). Los arcos de los Charrúas eran simples, que fueron disminuyendo de tamaño con el paso del tiempo.
En el museo del indio de Tacuarembó y en el Museum of the American Indian de Nuva York, se exhiben arcos considerados Charrúas, el primero mide 1,75mt, 3.5 cm de diámetro en su centro y pesa 1.5 kg; el segundo 1.55mt, 2.5 cm de diámetro, y pesa 616 gr. Estos son de los primeros arcos ya que pertenecen al tipo de arcos largos. Las flechas eran cortas, de unos 60 cm hechas de palo de sándalo negro o rojo. Las puntas de piedra ( trabajadas por mujeres o niños a veces, en rocas duras como el sílex, cuarzo, ágata, o calcedonia),eran incrustadas en incisiones que hacían en un extremo a la madera o cañas tacuaras y las sujetaban con fibras vegetales; en el otro extremo de la flecha colocaban plumas de lechuza (ñacurutú), cuervo o águila.
La honda fue utilizada en la caza y como arma agresiva en la lucha, manejándola con gran destreza, arrojando piedras que podían matar un pájaro en vuelo y derribar animales corpulentos. Esta arma fue utilizada hasta 1830 aproximadamente, según la versión del sargento mayor Benito Silva que convivió con ellos: ” perseguidos unos 60 Charrúas por 300 brasileros en las costas del Mataojo, empezaron a dispararles piedras con las hondas, y fueron estas tan bien dirigidas que los brasileros fueron corridos y dejaron toda la caballería a los Charrúas a los cuales se la habían tomado. Por eso todo Charrúa lleva generalmente 6 o 7 hondas colgando en el pecho. Están hechas con hilos con que fabrican los quillapis (ponchitos) . Por un extremo termina en un nudo que sirve para asegurarla en la mano, y por el otro remata en un asa de tres ramales, en donde se pone la piedra”. La honda fue un a arma de poco bulto, liviana y certera.
Otra de sus armas arrojadizas eral las boleadoras, empleada en la caza y en la guerra en sus dos tipos: de dos o tres bolas.
Hechas de piedras duras y de grano fino, para obtener un buen pulido, sus diámetros y sus formas variadas, de 4 a 8 cm, ovoides, redondas, elipsoides, apuntadas, acilindradas, con forma de peras. Les tallaban un surco circundante o doble ranura para ceñirles un tiento retorcido de un metro o un metro y medio.
En la de dos bolas, las piedras eran similares, pero cuando eran de tres, una de ellas era más chica, las unían radicalmente, las dos grandes con ramales de igual longitud y la chica con un ramal más largo, servía de manija.
La bola perdida, también conocida como ” bola pampa o Charrúa” tenía afinidad con la boleadora, consistía en una bola sujeta a un solo ramal. Algunos cronistas han considerado a la bola perdida como un arma de mucha precisión y que llegaban a arrojarla a 100 mts, pero cayó en desuso al ser sustituida por la honda.
Azara ha dejado una espléndida descripción de las boleadoras y de su manejo: ” Las hay de dos clases: la primera compuesta de tres piedras redondas, gruesas como un puño, recubiertas de piel de vaca o caballo y amarradas a un centro común con cuerdas de cuero del grueso de un dedo y tres pies de largo. Cogen con la mano la más pequeña de las tres, y después de haber hecho dar vueltas con violencia a las otras por encima de la cabeza, las lanzan hasta la distancia de 50 pasos, y se enredan de tal modo alrededor de las piernas, el cuello o el cuerpo de un animal u hombre que es imposible escaparse.
La otra clase de bola se reduce a una sola piedra y la llaman bola perdida. Es del mismo grueso que las otras, y unida a una correa que cogen por el extremo para hacer dar vueltas a la bola como una honda, y cuando la suelta da un golpe terrible a cien pasos o más lejos porque la lanzan cuando el caballo corre a rienda suelta. Si el objeto está cerca, dan el golpe sin soltar la bola.”
” Al tiempo de la conquista ( escribe el P. Lozano), que no sabían manejar el caballo, eran tan sueltos y ligeros en la carrera, que daban el alcance a los ligeros gamos; ni le hacían ventaja los avestruces, para cuya caza usaban las bolas de piedra, no sólo para enredarlos y detenerlos, arrojándoselas atadas en una cuerda a los pies, sino para herirlos en la cabeza, en que eran tan certeros, que poniéndose a competente distancia no erraban tiro; y la misma destreza tenían en la flecha, haciendo certísima puntería a 100 pasos de distancia. Hoy son menos ágiles en la carrera, pero muy diestro en el manejo de los caballos, que abundan en su país”.
Poseían una incipiente alfarería, que con barro amasado y secado al sol, hacían sus recipientes tanto para cocinar o para beber (vasos). Los Charrúas utilizaban en la fabricación de sus vasijas, tierras negras y arcillosas de las barrancas, y el limo finísimo de los ríos, a éstos mezclaban en proporción calculada arena cuarzosa, para que la mezcla adquiriera dureza. Aún se encuentran esporádicamente restos de las mismas. Con el contacto con el blanco se introdujeron nuevos elementos deshechándose la alfarería primitiva.
Vestimenta Charrúa
Cuando llegan los colonizadores se les encontraban desnudos en el verano, en los tiempos fríos se vestían con una especie de poncho que armaban con pieles de animales silvestres o salvajes, principalmente de venados, prenda que fué llamada Quillapì o Kiyapí, voz que en guaraní significa cuero de nutria. López de Sousa dice haberlos visto desnudos pero adornados con penachos y pintados con variados colores. A los Chaná-beguáes cubiertos de pieles y algunos con adornos nasales de cobre. Un soldado alemán, Ulrico Schimdl dijo que cuando llega Pedro de Mendoza, los hombres estaban desnudos, y las mujeres cubiertas desde el ombligo hasta las rodillas, con un trapo que él supuso que era de algodón. Otro observador (hacia el 1658), que se llamaba Acarette du Biscay, dice que vestían un Quillapí desde el cuello hasta los talones, y se calzaban con un pedazo de cuero bajo los pies, atados con tiras a los tobillos. Las mujeres con la cintura cubierta (como se dijo) y también la cabeza con juncos de variados colores, semejantes a un sombrerito.
Por último, volviendo a los Charrúas que habitaban cerca de Tacuarembó en 1857, ( en la estancia de Nadal Paz, ó Paz Nadal), ya usaban ropa de bayeta u otra tela ordinaria, como un pollerín, que llegaba hasta la mitad del muslo a los hombres y hasta la rodilla a las mujeres. Se contentaban con ese abrigo, y si les ofrecían más, lo rechazaban.
El atuendo de los Minuanes, (primos hermanos de los Charrúas),en 1764, según Pernetty, también era formado por un quillapí que colocaban sobre el hombro derecho o sobre el izquierdo, con el pelo hacia afuera o hacia adentro, según el estado del tiempo. La parte del cuero pelado tenía pintado cuadrados, rombos, o triángulos, de colores rojo o azul.
En 1787, se les vió a los Minuanes con una camisa, unos calzones de estopa, y un poncho que les había sido regalado a un Cacique, y su mujer, también vestía un poncho de lienzo de los que se tejían en las Misiones Jesuíticas, una camisa ancha, y calzones de lienzo grueso, el pelo suelto y caído por la cara y una gargantilla al cuello.
Otros indios traían un cuero de venado sobre sus espaldas, un taparrabo de lienzo y un poncho de algodón, también confeccionado en las Misiones.
En general no hubo grandes diferencias entre la vestimenta de los Charrúas o los Minuanes.
En cuanto a los adornos, López de Sousa menciona (en 1531), que algunos de los Chaná-beguaes se horadaban las narices y se introducían en esos orificios ” pedazos de cobre muy brillantes”. El Gral. Antonio Díaz no vio ningún Charrúa con “barbote” ( a diferencia de otros grupos étnicos Charrúas que si lo tenían), que se lo colocaban debajo del labio inferior, cerca de la mitad del mentón; tampoco se ha encontrado ninguna prueba documental de que este adorno lo usaran los Charrúas que habitaban la Banda Oriental.
Hombres y mujeres Charrúas usaban generalmente una vincha blanca (<biblio>). Las mujeres completaban el atuendo con collares de cuentas o de valvas de moluscos de agua dulce y con zarcillos hechos con pedazos de plata o con cuentas unidas por un hilo. También llevaban plumas de ñandú en la cabeza.
Según Acevedo Díaz: …”la vincha y las plumas las usaban atadas con un tiento, con el que se ataban el cabello, siendo las plumas de garzas o de avestruz”.

Cuando las mujeres llegaban a la pubertad y tenían la primer menstruaciación se les pintaba en la frente tres rayas azules que caían verticalmente desde el nacimiento del pelo hasta el nacimiento de la nariz y les trazaban otras dos que les cruzaban las mejillas, transversalmente hacia ambos lados de la nariz. Esa costumbre fué abandonada en los últimos tiempos, lo mismo que los tatuajes corporales.
Sobre su higiene, a pesar de opiniones de Pernetty, de Azara, etc, sobre que nunca se lavaban y sus cuerpos despedían un olor desagradable, se acepta que solían bañarse y con mucha frecuencia en verano, tomándolo como un ejercicio placentero.( Es evidente que traían la costumbre de sus ancestros que vivían al lado del mar, eran pescadores y habilísimos nadadores, es muy probable entonces que sintieran la necesidad de tomar contacto con el agua frecuentemente).
Los charrúas varones tenían un distintivo que era un símbolo de virilidad. La madre a los pocos días de nacer el niño le perforaba el labio colocándole el barbote o tembetá que era un trozo de madera de 10 o 12 centímetros de largo que no se lo quitaba nunca en su vida. A las mujeres cuando llegaban a la pubertad les hacían un tatuaje en la frente que consistía en rayas verticales de color azul.
Usaban una especie de delantal o taparrabos de piel o de algodón que intercambiaban con los Guaraníes. En las estaciones frías usaban el típico manto de piel patagón llamados quiyapí o quitando.
¿SABIAS?

El Gral. Díaz, que frecuentó a los Charrúas en su campamento del arroyo Arias, dice que: “aunque de índole feroz, eran por lo común de genio alegre y estaban continuamente riéndose”. El P. Larrañaga dice que las mujeres minuanas tienen ” su semblante triste al contrario de los hombres que me

parecieron muy joviales”.
De sus manifestaciones musicales y cánticos hay muy poco para decir, según Centenera, para animar el combate empleaban trompas, bocinas y tambores. Las trompas y bocinas podían haber procedido de grandes caparazones de caracol marino, y los tambores de troncos livianos y ahuecados, golpeados con bastones de madera.
De los cánticos hay una versión, de Díaz y Silva, que dice que cuando se acercaba el enemigo hacían una llamada con una guampa y daban vueltas en hilera unos detrás de otros, mientras las mujeres se ponían a gritar ( o cantar) de un modo tan lúgubre que hacía enternecer.
Ha quedado registrado algunas pantomimas de los Charrúas en 1784, donde imitaron un combate con los Guaycurúes, burlándose de ellos, Azara lo describió: ” iban montados en pelo solo vestidos con un pequeño taparrabo, el pelo suelto, la cara pintada de blanco, armados con lanzas o flechas cortas, cuyas plumas sobresalían formando un arco de varios colores y apariencia verdaderamente hermosa. Su figura y talla arrogante y bella, sin comparación mejor que la de los Guaraníes (…) Aquí vi todo lo que es capaz de hacer un hombre a caballo en pelo y con un gran lanzón. Disparaban los caballos a la furia, los sentaban de repente y revolvían con agilidad indecible; en lo más violento de la carrera saltaban en tierra, y otra vez a caballo con la ligereza de un halcón, apoyándose en la lanza; a veces se echaban a un lado ocultándose de tal forma tras el cuello y cuerpo del caballo, que parecía que este corría solo”.
Por el año 1830, en Montevideo, los Charrúas intervenían en cabalgatas o caballadas con características teatrales similares.
Sus diversiones juveniles comprendían las prácticas de cacerías, la simulación de esgrima con mazas, tiros de honda, de boleadoras, de flechas, y el manejo de lanza a pie y a caballo. Todas las prácticas citadas anteriormente los preparaban para la caza y la guerra.

 

                                  

                                      

                                     CAPITULO V

                                                      CREENCIAS

 

 

CREENCIAS

No tenían una religión semejante al Cristianismo, centrada en un Ser supremo, creador del universo, pero aunque algunos cronistas de la época informaron que no tenían religión, sus ceremoniales fúnebres revelan que tenían creencias del más allá, aunque de éstas es muy poco lo que se ha sabido.
Según el Gral. Díaz, creían en la existencia de un espíritu del mal, que llamaban “gualiche” (voz Araucana utilizada por los Pampas y que significa espíritu maligno, al que le atribuían todas sus desgracias y sus males, esto ha sido confirmado por J.H.Figueiras.
Sin embargo, Modesto Polanco manifestó que los Charrúas no conocían el gualicho, significando por tal una especie de brujería por la cual sobrevenía la desgracia y la muerte de alguien de la tribu.
Creemos en la primera versión, ya que por lógica es más probable que algo exista, si alguien lo afirma que ese algo no exista si alguien lo niega, porque es posible que lo desconozca.
Es de hacer notar que tanto a sus muertos como a sus perros cimarrones , los enterraban en tumbas en las cimas de los cerros, en los “bichaderos”, los que a veces fueron considerados erróneamente solo como lugares de vigilancia del enemigo.
Los enterramientos eran de poca profundidad, cubriendo el cuerpo con tierra, ramas, o piedras. Muchas veces ponían las boleadoras encima clavando la lanza del fallecido a un lado de la sepultura, y del otro lado dejaban el caballo atado a una estaca, porque suponían que el difunto emprendería un viaje, aunque sin explicitar a donde.
Había un rito funerario consistente en encerrarse en un lugar cercado por piedras (que también se le denominó “Bichadero”); allí se infligían heridas en su cuerpo y pasaban sin alimentarse hasta que aparecía en su mente algún ser viviente al cual invocaban como a un ángel de la guarda.
Se han localizado varios bichaderos en los cerros, por ejemplo el Itapabó, El Pentágono, Bugres, De las Ánimas, Tupambay, Sopas, Tangurapá, etc.,.

Lo cierto que sufrían bastante y lloraban mucho al muerto, siendo a veces su duelo bastante cruel. En las primeras épocas, si el muerto era un adulto, las hijas, hermanas y esposas, podían llegar a cortarse alguna de las falanges de los dedos, comenzando por el meñique, y siguiendo con otros dedos si continuaban muriendo sus familiares. A veces pasaban dos lunas encerrados en sus chozas o tolderías, donde no hacían más que llorar y tomar muy poco alimento. También a veces se clavaban el cuchillo o la lanza del difunto atravesándose los brazos,los costados del cuerpo, etc.
En cambio los maridos no hacían duelo por la muerte de su mujer, ni el padre por la de sus hijos, pero sí por la de sus padres varones, ocasión en que se ocultan dos días completamente desnudos sin alimentarse, más que con carne o huevos de perdiz. Después por la noche le piden a otro indio que le atraviesen el brazo con un pedazo de caña, de modo que los extremos salen por los dos lados, a veces en varias partes desde el puño hasta el hombro. Con este aspecto salía el que estaba de duelo yéndose solo y desnudo a cualqueir parte sin temer a ningún animal feroz. Lleva en su mano un palo con punta de hierro , con el que hace un hoyo donde se mete hasta la altura del pecho, pasando una noche dentro del mismo. Al otro día se quita las cañas y vuelve a una especie de cabaña para esos ritos, donde por diez o doce días apenas bebe y come (agua y algunos huevos de perdices). Estos alimentos los dejan a su alcance los niños y se retiran corriendo sin decir una palabra. Al cabo, el deudo se va a reunir con los demás de la tribu. Si bien nadie está obligado a realizar estas ceremonias dolorosas, la mayoría las lleva a cabo, porque piensa que podría ser considerado como débil si no lo hiciera, en el concepto de los demás, aunque nadie le recrimina si no lo hace.
Con relación a la parcialidad de los Minuanes, Azara informa que el duelo de los hombres es como el de los Charrúas, pero más corto, y en lugar de clavarse cañas, se atraviesan gruesas espinas de pescado en piernas, muslos, y antebrazo.
Con el tiempo se fueron suavizando estos ceremoniales, principalmente el de cortarse las falanges, ya que les perjudicaba su carencia principalmente en tiempos de guerra.
La medicina de los curanderos, brujos o chamanes, según Azara, consistía en tres operaciones: 1- Un remedio general era chupar con mucha fuerza el estómago del paciente para extraer el mal, a veces el curandero se colocaba espinas o gusanos bajo la lengua para hacer creer al enfermo que las extraía de su cuerpo, y así curaba su enfermedad, 2- Otro era la aplicación de ceniza caliente directamente al cuerpo del enfermo, 3- La frotación, después de engrasarle el cuerpo, con gran fuerza con un pedazo de cuero por el lado del pelo.
No adoraban ninguna divinidad ni tenían ninguna religión. Los jefes de familia se reúnen de noche para designar quienes deben vigilar por la noche y los puestos que deben ocupar. Si no están de acuerdo se pelean a puñetazos asta que uno se da vuelta y abandona al otro sin que se vuelva a hablar del asunto. En estos duelos no se ase uso de las armas pero con frecuencia se derrama sangre porque se aplastan las narices. Tienen caballos y yeguas, los hombre los montan en pelo. El matrimonio se reduce a pedir la hija a los padres y llevársela si estos lo permiten. La mujer no se niega nunca.

 

                                   

                               CAPITULO VI

        SOCIEDAD CHARRUA. ¿ECONOMIA Y POLITICA URUGUAYA?

                                   LAS FAMILIAS CHARRÚAS

 

 

La unión sexual entre los Charrúas eran tanto en forma de matrimonios monogámicos o uniones esporádicas y poligámicas ( se trata de una poligamia especial, es decir, una mujer nunca tenía más de un marido, y cuando veían que su esposo tenía otra mujer lo abandonaban, apenas encontraban otro del que podían ser esposas únicas). Había mucha libertad para divorciarse, en ambos sexos, pero teniendo hijos, generalmente los matrimonios eran duraderos. En caso de adulterio, éste no tenía otra consecuencia máxima que algunos puñetazos que la parte ofendida aplicaba a los infractores, y esto solo si los apreciaba infragantemente.
Esas uniones se realizaban entre integrantes del mismo grupo, pero muchas veces de tribus diferentes. Según Azara, nunca pertenecían en el celibato, y se casaban cuando sentían esa necesidad. El varón pedía la hija a los padres, y si éstos lo aceptaban, la llevaba. La mujer nunca se negaba y se casaba con el primero que llegaba, aunque fuera viejo y feo. Desde que se casan forman una familia aparte y el hombre trabaja para alimentar la nueva familia. El varón al formar una familia ganaba el status de adulto y posteriormente llegaba a ser un guerrero.
En la parcialidad de los Minuanes, había algunas diferencias, ya que los Caciques tenían el privilegio de poseer varias mujeres. Los hombres se casan cuando ya son bien maduros, y las mujeres por el contrario cuando son muy jóvenes.
Las tareas de las mujeres eran múltiples, armaban las tolderías, desollaban las reces, cocinaban, pulían las bolas de piedras, confeccionaban los quillapís, y recolectaban algunos alimentos; tenían un papel importante en las mudanzas frecuentes de sus tolderías de un sitio a otro, llevando sus niños atados a la espalda o a pie, mientras que sus esposos se trasladaban a caballo con sus armas , prontos para cazar la presa que divisaran en el campo.
Las madres criaban y enseñaban a sus hijos sin castigarlos; a las niñas los menesteres propios de su sexo para cuando fueran mayores y a los hijos los educaba mas bien el padre a quienes acompañaban en las cacerías y practicaban continuamente el manejo de lanzas, flechas y boleadoras.
Entre los minuanes en cambio, era más frecuente que los hijos después del amamantamiento fueran entregados a algunos de los parientes ya casados, quienes se encargaban de su educación. Las crónicas nos dicen que hubo casos en que algunas madres que querían a sus pequeños, en situaciones de guerra, y en la necesidad de no ser descubiertos y preservar la vida de los integrantes de la tribu, ante la posibilidad de que lloraran y los descubrieran se vieron forzadas a sacrificar alguno de los niños de pecho.

CACIQUES

Aunque cada toldería tenía un Cacique, y en casos de guerra se designaba un Cacique general a esos efectos, todas las demás decisiones y medidas de seguridad eran dadas por el Consejo de Familia, fuera de esto todos los Charrúas eran iguales, ninguno superior a otro, ninguno al servicio de otro. Los jefes de familia en caso necesario, se reunían al anochecer para designar los centinelas porque nunca olvidan esta precaución; si alguien tiene alguna idea o proyecto de ataque o defensa, lo comunica a los demás, que generalmente están escuchando, sentados sobre sus talones. Y he aquí un detalle significativo: si se aprueba el proyecto, ninguno está obligado a concurrir a la ejecución del mismo, ni aún la persona que lo ha propuesto, y tampoco hay ninguna pena que se les imponga a los que faltan.
Si tienen diferencias personales, o discusiones por algún asunto, lo arreglan en forma particular: se pelean a puñetazos hasta que uno abandona poniéndose de espaldas, y ya no se vuelve a hablar del tema, nunca en estos duelos hicieron uso de armas, y nunca trascendió que hubiera algún muerto producto de los mismos.
Entre los Minuanes mencionemos otra diferencia: se reconocía superioridad de algunos Caciques, ya por tener mayor número de indios a su cargo, o por ser más valeroso y hábil.
No se sabe si el nombramiento de un Cacique era por elección, un cargo heredado, un guerrero exitoso, o un sabio guerrero anciano, pero parece que la institución del cacicazgo general probablemente haya surgido cuando llegan los conquistadores y es necesario nombrar un representante para parlamentar.
Con el tiempo el número de Caciques fue aumentando debido al estado de guerra permanente, y sus decisiones ya eran más escuchadas que las emanadas de los Consejos de Familia, y los Caciques además infundían ánimo , valor, y aplicaban cierta disciplina y justicia en la tribu. Es muy conocida una narración del Gral. Díaz en 1812, en que un Cacique persiguió a un indio hablándole fuertemente y dándole un macanaso en la cabeza. Al regreso el Cacique dirigiéndose al Gral. Díaz le repitió por dos veces: robó, robó, explicando de este modo que había ejecutado un acto de justicia.
En tiempos de paz los Caciques, tanto Charrúas como Minuanes, se trataban de igual a igual con los gobernantes y con el Cabildo de Montevideo, de este modo, entre otras cosas obtuvieron reconocimiento de sus parcialidades como Nación, lo que les permitió concertar varios acuerdos en representación de todos los indios ( Nación).
Han quedado pocos nombres de Caciques, sólo los más antiguos, tales como Zapicán, Abayubá, Tabobá, Magalona, etc, pero posteriormente tomaron la costumbre de adoptar nombres de personajes, tales como el Caciques Brown, Lecor, Rondeau, Sepé, Barbacena, etc. de quienes habían oído hablaR.

 

 

ECONOMÍA Y ALIMENTACIÓN DE LOS CHARRÚAS

Los charrúas traían de los Pámpidos su habilidad para la caza y la guerra, y aunque tuvieron enfrentamiento con los grupos que ya habitaban el territorio, no pudieron escapar del proceso de mestización, y de ese modo incorporaron alfarería, tallado y pulimentado de piedras y la navegación ( de los guaraníes).

El sistema económico de los Charrúas, se basó en la caza, recolección de productos agrestes, que completaron con la pesca. Se veían obligados a cambiar de lugar constantemente en busca de asegurarse su alimentación, según las estaciones del año.

Practicaban “la caza superior”, “mayor” o también conocida por ” caza a la distancia”, tarea exclusiva de los hombres, para la cual utilizaban el arco y la flecha, venablos, boleadoras. Para ello se reunían en grupos, y cuando descubrían la presa en una ligera carrera trataban de capturarla, y a las fieras como pumas y jaguaretés, las enfrentaban en una ” lucha cuerpo a cuerpo” en pleno monte o campo abierto. En grupos, usaban el lazo si el animal estaba furioso y revestía algún peligro, enlazándolo cada uno por un miembro y separándose luego. En esa posición, inmovilizado, se acercaba un indio y sin mayor riesgo lo mataba con una lanza mediana.
Cazaban guazú- birá , más conocido por venado (propio del Río de la Plata), guazú- pecú, guazú-ti, gatos monteses, liebres, pecarís, carpinchos, tatúes, mulitas, nutrias, aperiás, tortugas y lobos marinos, y hasta lagartos. También ñandúes, perdices, martinetas, etc, sin olvidar mariscos y crustáceos de agua dulce. Las mujeres y los niños recolectaban huevos de aves, frutas silvestres: pitangas, macachines, guayabas, burucuyá y raíces tiernas. Los cocos y los palmitos también eran de su preferencia. Es curioso hacer notar que los brotes de ceibo eran muy apetecidos por ellos y eran tan nutritivos que los Charrúas no necesitaban de otro alimento cuando eran perseguidos, y no podían detenerse para cazar.
Refiere Benito Silva, que convivió con ellos, que tenían la costumbre de mascar una mezcla de hueso y tabaco, que escondían detrás de su labio superior. Creían que de este modo se les conservaría la dentadura y aumentarían sus calorías en el invierno.
Entre los hidratos de carbono que componían su dieta, incluían el “cazabe”, que era una especie de torta hecha con harina de mandioca ( “yuca” en Haití), que era preparado por las mujeres y llevaban en sus bolsos de piel de jaguar.
Las mujeres asaban la carne y los pescados que clavaban en el “palo asador”, inclinado sobre las brasas y en el extremo superior libre. A los pescados también los desecaban sin sal abriéndolos al medio y oreándolos al sol.
Con la llegada de los conquistadores y la ganadería, esta vida natural sufrió modificaciones, porque si bien mejoró su alimentación con las proteínas vacunas (y caballares), se hicieron aficionados al alcohol y al vicio de fumar.
Las bebidas las ponían en vasos de barro negro, que dejaban secar al sol hasta que se endurecían, también en recipientes de este tipo cocinaban la carne de ñandú, lo asaban, o lo dejaban secar al sol como charque.
También se hicieron muy adictos al mate proveniente de la yerba que venía del Paraguay, que también se generalizó al gaucho, a los criollos en general, y hasta los habitantes del Uruguay al día de hoy. Sin embargo los Charrúas, en un principio bebían una mezcla de agua con yerba, la que mantenían en su boca masticándola y tragando solo el líquido con la escencia de la yerba. Posteriormente, se fué perfeccionando el modo de beberlo con el uso del mate y la bombilla.
Finalmente, hacia el año 1857, y según versión del coronel Modesto Polanco, uno de los últimos grupos de Charrúas que vivían en Tacuarembó, indicaba que estos se alimentaban tan solo de carne de vaca, mientras que las madres adiestraban a los pequeños en la caza de perdices y mulitas.
Es importante señalar que los alimentos conseguidos se distribuían entre los integrantes de cada grupo, incluidos los extranjeros y prisioneros, lo que da la pauta del grado de conciencia social a que habían llegado.
Un elemento importante fue el dominio del caballo y la ayuda de los perros domesticados, lo que les sirvió además para ser más eficientes en la guerra y en su lucha por la defensa de sus territorios.

Economía

En el momento de la conquista española su modo de producción era cazador-recolector, aunque rápidamente supieron desarrollar un complejo ecuestre y, con este, una cierta ganadería basada en los bovinos y equinos. Dado el modo de producción (cazador-recolector) era una etnia  de “nómadas” -como lo eran casi todos los otros pampidos-, por lo que los únicos vestigios materiales de su civilización son pequeñas vasijas de barro así como parte de sus armas típicas, lanzas, flechas y boleadoras, esta última uno de los objetos más típicos de la región. Estaban conformadas por dos o tres bolas de piedra, unidas por un trozo de cuero de aproximadamente un metro, en un nudo común. Eran utilizadas para cazar principalmente el ñandú, ave típica de la mayor parte del Cono Sur, similar al avestruz pero de menor tamaño.

Sociedad

Básicamente los Charrúas no eran pacíficos; tenían una organización social muy fuerte, organizadas en jefaturas (esto es: gobernadas por un `cacique, jefe que aunque solía pertenecer a un linaje debía ser electo y consensuado permanentemente por el conjunto), donde los vínculos interpersonales eran muy importantes y conservaban la filiación poligámica.

Esto quiere decir que los Charrúas vivían en grupos los cuales tenía un líder al cual le tenían que hacer caso en todo.

Organización Política

Los Charrúas eran provenientes al parecer de la zona pampeana, ocupaban un área cercana al Río dela Plata, actuales Departamentos de Rocha, Maldonado y Montevideo, aproximadamente;

Eran pueblos que no tenían un orden social estructurado, con alguna forma de autoridad central, sino que por lo general conformaban agrupamientos al nivel de la horda o de la tribu; ni una religión o creencias de carácter sobrenatural evolucionadas, con dioses plenamente identificados, sino que asignaban índole religiosa a las fuerzas naturales que les importan.

 

ESTRATEGIAS DE GUERRA

 

Al principio, los Charrrúas se mostraron hospitalarios y amigos con los primeros expedicionarios europeos. Hay una carta de Diego García que se refiere a que un grupo que se llaman los “carrioses” (Charrúas), que hacen “muy buena obra a los Cristianos…, que allí nos dieron muchas vituallas que se llaman millo e harina de mandioca, e muchas calabazas, e muchos patos,etc., porque eran buenos indios, e aquí llegó Sebastián Gaboto, muerto de hambre en este tiempo que yo estaba allí, e los indios le dieron de comer…”.
Posteriormente, cuando los españoles Gaboto, y Ortíz de Zárate intentan establecerse con fortines en nuestro territorio, ya los Charrúas van cambiando su talento amistoso porque se dan cuenta de que se quieren apropiar de sus tierras. Efectivamente era así, porque el Rey de España les daba los conquistadores la propiedad de las tierras que descubriesen, sin tener en cuenta que ya tenían dueño.

En 1573, en San Gabriel, las fuerzas de Ortíz de Zärate, que venían a apresar a un soldado desertor, el cual había pedido protección a los Charrúas, se enfrenta con los mismos perdiendo cien soldados en la batalla. Es de hacer notar que los Charrúas le habían dado su palabra al soldado Español de que lo protegerían, y justamente por cumplir su palabra , los Charrúas es que se ven obligados a ese enfrentamiento sangriento que se llamó “Combate de San Gabriel”. Al año siguiente llega Juan de Garay con más soldados y con caballos, y con esa ventaja de armamento y de equinos triunfan sobre los Charrúas , matando 200 de los principales Caciques, Zapicán y su sobrino Abayubá (de quien se dice que murió atravesado por espadas mientras mordía la rienda de un caballo, tratando de voltearlo) y a Tabobá, Añagualpo, Yandioca, Magalona, y otros. Véase que insólito el motivo de estas pérdidas de los Charrúas: cumplir con la palabra dada a un soldado del enemigo.
Con el paso del tiempo, y cuando pudieron contar con el caballo, se perfeccionaron en el arte de guerra. Increpaban a sus contrarios con alaridos, adoptaron la lanza con punta mecánica (chuza), y siguieron utilizando la boleadora, la honda, el rompecabeza, las piedras y el arco y las flechas como armas. El Padre Catáneo escribió: “Es increíble la destreza con que manejan sus caballos, de modo que aunque los españoles sean grandes jinetes, superiores a cualquier otra Nación de Europa, es rarísimo el caso que puedan alcanzar en la carrera, ni acometer con la lanza a un indio”.
Dice Azara: “Cuando han resuelto hacer una expedición militar, ocultan a sus familias en los bosques, y envían a la descubierta cuando menos seis leguas por delante exploradores bien montados. Estos avanzan con las mayores precauciones, tendidos todo a lo largo sobre los caballos,como cada tanto se detienen para dejarlos pacer no usan brida, y solo le amarran a la mandíbula inferior una pequeña correa a la cual unen otras dos que le sirven de riendas. Hay que añadir a esto la ventaja de ver antes de ser vistos, en estas inmensas llanuras, porque su vista es muy superior a la nuestra. A la puesta del sol, traaban sus caballos y se aproximan a pie, encorvándose en las hierbas, hasta haber reconocido bien la situación del campo enemigo o de la casa que quieren atacar. Aún cuando no tengan intención de atacar, sus exploradores siguen siempre a los españoles que atraviesan el país, de modo que aunque no se ve un solo indio, el Comandante debe suponer que le siguen todos sus pasos y que será atacado si no toma las precauciones necesarias.
Los indios exploradores despues de tomar los datos necesarios, parten a todo galope para avisar a los suyos; pero si han sido vistos huyen en laa dirección contraria a la de su tropa, y no hay que pensar siquiera en alcanzarlos, porque sus caballos son mucho más ligeros que los nuestros.
En cambio, si no es así, reciben las noticias de los exploradores, se distribuyen en puntos escogidos para el ataque, y marchan lentamente. Tan pronto como están cerca, profieren grandes gritos, se daan sobre la boca golpes redoblados, se precipitan sobre el enemigo como un rayo, y matan a todo el que encuentran, no conservando más que las mujeres y los niños menores de 12 años. Estos prisioneros los llevan consigo y los dejan en libertad entre ellos. La mayoría se casan y se acostumbran a su género de vida, siendo raro que quieran dejarlo para volver con sus compatriotas.
Estas expediciones las hacen siempre antes del amanecer, pero atacan también en pleno día si notan que el jefe enemigo, tiene miedo o que hay desorden en la tropa. Además saben amagar falsos ataques, hacen fugas simuladas y preparan emboscadas; siendo cosa segura que ninguno de los que salen huyendo se les escapa. Felizmente, se contentan con una sola victoria, como el Jaguareté, y no se les ocurre aprovecharse de sus ventajas; sin esto acaso los Españoles no hubieran podido extender su población por las llanuras de Montevideo”.
Veamos otra versión según el Gral. Díaz: ” En sus días belicosos, cuando sabían que el enemigo estaba próximo, el Cacique los formaba a caballo, en ala, y los proclamaba con una larga arenga en que exponía las injurias o agravios recibidos, y les recordaba las glorias de sus mayores, sus propias azañas y hechos de armas. Cada vez que en la arenga los incitaba impelía a la venganza, el Cacique movía la lanza, blandiéndola con fuerza y en toda la línea se alzaba entonces una gritería prometiendo todos luchar con valor. Mientras durara esta proclama las mujeres se ponían en fila, detrás de los hombres, como a veinte varas, estaban cantando no se qué; pero supongo que sería un himno para animar a los combatientes”; (esto sucedía entre 1812 y 1814).
Centenera, en su crónica, hace referencia a “trompas”, “bocinas”, y “atambores”, que utilizaban como instrumento musical guerrero. Silva en 1825, observó que utilizaban el cuerno o guampa para dar señales: “La señal que el enemigo se acerca, o de alarma, es una llamada con una guampa y ponerse a dar vueltas en hilera uno detrás de otro, mientras que las mujeres se ponen a gritar de un modo tan lúgubre que hacen estremecer”.
Los flecheros eran guerreros especializados que desde muy jóvenes practicaban tanto a caballo como a pie, siendo los primeros que bajaban a enfrentar al enemigo, su número se redujo sensiblemente, y los dos últimos fueron avistados en 1833. Como nse ha visto, los Charrúas brindaban un trato clemente a los enemigos que hacían prisioneros, mataban en lucha sus adversarios, pero rescataban a las mujeres y niños que permanecían en la toldería de quien los recogía.
Para finalizar este tema, recordemos que Artigas, que convivió unos quince años con los Charrúas, proclamó enla Batalla de las Piedras: “Clemencia para los vencidos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO VII

ENCUENTROS CON EL VIEJO MUNDO

LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES

 

 

Los charrúas opusieron tenaz resistencia a la colonización española, siendo el primer episodio conocido la muerte de Juan Díaz de Solís durante su descubrimiento del Río de la Plata, aunque, según los cronistas españoles, Solís padeció ante una “tribu antropófaga”. Dado que la antropofagia es prácticamente desconocida en la etnia charrúa, los historiadores suponen que la muerte de Solís puede haberse debido a un grupo de linaje amazónico que se encontraba en ese entonces merodeando las riberas platenses, sin embargo tradicionalmente se ha atribuido a los charrúas este hecho.

LA BATALLA DELYI
A mediados del siglo XVIII fueron fuertemente diezmados en la campaña punitiva llevada a cabo por José de Andonaegui. En 1702 se enfrentaron a 2.000 guaraníes en la batalla del Yi siendo vencidos, sufriendo 300 muertes y 500 prisioneros, mayoría mujeres y niños. Los charrúas tenían solo 200 guerreros con los que hacerles frente. En los años siguientes unos 4.000 guaraníes de las misiones jesuitas se pusieron bajo el dominio de los españoles para atacar a los charrúas.

APRESAMIENTO. REDUCCION NUESTRA SRA. DE LA CONCEPCIÓN DE CAYASTÁ
En 1715 la expedición del teniente García de Piedrabuena menciona que encontró sobre el arroyo Calá en Entre Ríos, 25 toldos de yaros y bohanes. En noviembre de 1749 el teniente de gobernador de la ciudad de Santa Fe, Francisco Antonio de Vera Mujica aprehendió 339 charrúas que habían escapado del territorio uruguayo, entre ellos los caciques Maigualen, Gleubilbe y Dóienalnaegc, que fueron trasladados a las cercanías del río Salado en Santa Fe, dando origen al pueblo de “Nuestra Señora de la Concepción de Cayastá” fundado el 17 de septiembre de 1750 en el lugar donde estuvo situada la primitiva ciudad de Santa Fe (Santa Fe de Luyando) y la efímera reducción de “San Francisco Javier de los mocovíes” en 1743. Otra expedición de Vera Mujica en enero de 1752 sobre la provincia de Entre Ríos, tomó prisioneros a 53 charrúas que fueron repartidos entre los expedicionarios para su servidumbre. La reducción de Nuestra Señora de la Concepción de Cayastá desapareció hacia 1820.
MAS GUERRAS…
LA LLEGADA DE HERNANDARIAS. FUNDACION DE LAS CIUDADES DE MONTEVIDEO Y COLONIA
En las sucesivas campañas de los gobernadores de Buenos Aires para “civilizar” a la Banda Oriental se produjeron combates con los indígenas. Las expediciones de Juan Ortiz de Zárate, Juan de Garay y Hernandarias se batieron sucesivamente con indígenas, provocando cientos de muertos. Las fundaciones de Colonia del Sacramento y de Montevideo también fueron motivo de conflicto con los indígenas, ahondando la mortandad.

GUERRA GUARANÍTICA
La Guerra Guaranítica, entre 1754 y 1756, donde españoles y portugueses se unieron para combatir al “infiel”, tuvo efectos devastadores. Incluso hacia finales del siglo XVIII, los Blandengues españoles iniciaron una campaña denominada como “guerra charrúa”, donde participó el entonces sargento mayor José Artigas. El 4 de octubre de 1800 el virrey Avilés envió al capitán Jorge Pacheco a expedicionar contra los charrúas ubicados en el noroeste del actual Uruguay. Pacheco realizó 3 expediciones y fundó Belén el 16 de junio de 1801.
LA GUERRA SILENCIOSA: ENFERMEDADES DEL VIEJO MUNDO
Pocos años después, muchos indígenas pelearían en los ejércitos independentistas de Artigas, Juan Antonio Lavalleja, Manuel Oribe y Fructuoso Rivera. Además de las acciones bélicas, las enfermedades europeas como la gripe, la viruela y la sífilis diezmaron durante siglos a poblaciones indefensas.[8]

REVOLUCION ORIENTAL EN EL RIO DE LA PLATA (1811 – 1820)

Fue un período de grandes cambios para nuestro territorio en un clima de disconformidad y resistencia a lo que consideraban opresión por parte del gobierno españolista en Montevideo, se genera el levantamiento armado de Asencio, comenzando así, la revolución oriental.

Con José Gervasio Artigas a la cabeza muchos oprimidos lo apoyaron y siguieron en éste proyecto de liberar al país, entre ellos gauchos, campesinos e indios.Los pocos charrúas que habían quedado se unieron para apoyar la causa de Artigas.

“ Entre 1816 y 1820 continúo valientemente apoyando la guerra de los federales contra el centralismo porteño y lideró la resistencia oriental contra el invasor portugués. Cuando muchos de sus principales generales lo habían abandonado o estaban presos delejercito enemigo, Artigas, lejos de rendirse, ideó un plan para sorprender a ls lusitanos ppor la retaguardia, invadiendo en territorio de Rio Grande del Sur. En ésta empresa lo siguieron miles de indios guaraníes, charrúas, minuanos y guaycurúes, que atacaban en medio de un griterío infernal, vestidos con pieles de tigres de la selva misionera y armados con lanzas y flechas. Bajo el mando de Andresito, el indio protegido de Artigas, mantuvieron una eroica resistencia contra el bien pertrechado ejecito portugues, hasta que las tropas enemigas entraron en las Misiones, arrasando pueblos y saqueando inglesias.”

A continuación dejamos un cuadro que grafica los muchos acontecimientos que se sucedieron en el período que duró la revolución antigüista.

PARA LA CONCLUSIÓN

El Uruguay anterior a su descubrimiento por los españoles en 1516, estaba poblado por unos pocos millares de indígenas a los que el conquistador europeo llamó charrúas, minuanes, bohanes, guenoas, yaros, chanaes y guaraníes; pueblos que también se extendían por los vecinos Argentina y Brasil.
La macro etnia charrúa, mayoritaria, tenía el nivel cultural de los cazadores superiores; los chanaes practicaban también una agricultura incipiente; los enclaves guaraníes conocían formas algo más avanzadas de la agricultura. Pero todos ellos eran fundamentalmente cazadores, canoeros y pescadores. Algunos escasos restos arqueológicos testimonian la práctica de cerámica decorada así como el tallado de la piedra.

La llegada de los europeos y del ganado vacuno y caballar que estos abandonaron a comienzos del siglo XVII en territorio uruguayo, modificaron el hábitat, la demografía y las costumbres de esos indígenas. Convertidos en diestros jinetes cazadores de vacas, terminaron diezmados por la viruela y la persecución del hombre blanco por cuanto su cultura los torno hostiles a las formas de trabajo que trajo el conquistador español.

La tradición historiográfica afirma ser el año 1831 aquel en que desaparecieron los charrúas como entidad demográfica de cierto peso, cuando fueron aniquilados por las tropas del primer gobierno republicano del Uruguay independiente, esa destrucción no impidió que la sangre indígena penetrara en capas de cierta importancia de la población campesina del país, en particular guaraní proveniente del territorio que ocuparon las Misiones Jesuíticas. De cualquier modo, el llamado “exterminio de los indígenas en Salsipuedes” (1831) fundó el mito del Uruguay europeo y blanco que las clases dirigentes del país siempre alimentaron, tanto más cuanto la inmigración transcontinental fue, en efecto, la bases del crecimiento demográfico uruguayo.

 

 

Creencias Religiosas

 

Enteramientos De los Charruas

Son conocidos los rituales que observaban los Charrúas en señal de duelo ante la muerte de sus familiares. Los muertos generalmente eran enterrados en lugares altos no muy alejados de las tolderías y cubiertos con piedras de los alrededores.

Muchas veces se colocaba sobre el cuerpo las boleadoras que le habían pertenecido, a un costado su lanza, y a veces al otro costado se dejaba atado su caballo. Esto nos indica que habría existido una creencia en otra vida, una especie de viaje o de regreso para lo cual dejaban el caballo. Precisamente estando en París cuando le comunican la muerte de Senaqué a Vaimaca éste habría murmurado resignadamente: “¡ah, regresó al país. Volverá otra vez Volviendo a nuestro territorio el ceremonial fúnebre era riguroso. Antes del siglo XIX las descripciones nos dicen que después del entierro era tanto el sufrimiento moral, que se atravesaban pequeñas varillas de madera o caña principalmente en la piel de los brazos, luego el deudo se iba solo al bosque o a un cerro llevando un palo puntiagudo para hacer un pozo suficientemente profundo y se lo introducía llegándole hasta el hueso. Pasaba el resto de la noche de pie y a la mañana se iba a un toldo ya preparado para los dolientes donde se quedaba dos días sin comer ni beber. Aún por varios días permanecía en esa situación pero entonces sus compañeros de la tribu le alcanzaban algunos alimentos. Yendo a los documentos históricos bastante conocidos, se relata que las mujeres, principalmente, se cortaban falanges de sus dedos en honor al fallecido, o para participar en su desgracia, autoflagelándose. Muchos de estos rituales son semejantes en otros indios de América, e incluso otras partes del mundo en determinadas épocas.

Si observamos el dibujo de Guyunusa hecho en Francia con el grupo de los Charrúas, apreciaremos en su brazo cicatrices de incisiones seguramente practicadas en rituales de duelo por la muerte de algún familiar cercano.

Este breve apunte nos indica que los Charrúas tomaban con mucha solemnidad y respeto la tradición funeraria la muerte de cualquiera de ellos. Sentían un sufrimiento moral muy intenso y lo acompañaban con ayunos y sufrimiento de orden físico.

También pensaban que el muerto regresaría a este mundo en algún momento y de allí la explicación de que dejaran un caballo cerca de la fosa. El sentido del viaje lo expresa Vaimaca claramente en Francia y también vemos algo similar en el momento de la muerte de Artigas, que había convivido desde los 16 años con los Charrúas y conocía sus costumbres, cuando sus últimas palabras son: “tráiganme mi caballo” .Existia un respeto y un verdadero duelo (dolor moral y físico) ante la muerte. Nunca se observó en estas circunstancias manifestaciones de alegría o festejos o exhibiciones de los cuerpos. No se acostumbraba a manifestar con palabras u oraciones ante el difunto los sentimientos que los poseían. El duelo era un acto sencillo auténticamente sentido con tristeza y respetando los restos mortales dándoles la debida sepultura, según su tradición y posibilidades prácticas.

Historias

La Luna

Los ninos eran rpesentados a la luna al nacer. Se los mostraba a los recien nacidos en la luna llena. Ello significaba la bendicion de la abuela luna. Esto indicaria la revelacion lunar en la

percepcion charrua y de la fuerza del cielo lunar para las mujeres y especialmente para los adolecentes. Habia ritos muy importantes para ellos cuando llegaban a la pubertad que tenian

que ver con la luna. Todo se regia porla Lunay estos ritos han quedado grabados en la gente de nuestra camapana. Por ejemplo; las plantaciones, el echar las gallinas con los huevos,

construir la vivienda en cuart menguante.

El Nandu

En la pradera oriental el animal sagrado era el bera (nandu). El nandu despertaba admiracion por su estampa elegante, por su magnitud, fuerza y velocidad, y por la particular atencion que mira.

Sus plumas eran parte del ritual necesario para llamar a los espiritus protectores y se abstenian generalmente a traves de un desplume parcial que no lastimaba al animal. El charrua usaba sus plumas

sujetas en una vincha en la cabeza , o en sus lanzas. Los huevos eran alimento esencial. Despues de muerto, el elastico buche se transforma en una bolsita o guayaca. El cuero del buche se usaba sin

curtir, basto y con su pelo por la parte de afuera y cosida con tientos o tiras delgadas de la misma piel que es suave, flexible y fuerte. Eran portadoras de la espiritualidad, conteniendo hierbas que curaban,

conteniendo ierbas que curaban, puntas de flechas y cuchillos de piedra, plumas de cabure, amuleto altamente codiciado en las tradiciones indigenas, ligado a gauchos u sucesivas generaciones criollas

y que persiste al ddia de hoy en las costumbre populares. Tambien se le llama bolsa medicina o bolso medical.

 

Relatos

 

Los robos de las caballadas

Cuando Artigas era un oficial de Blandengues, un coronel de apellido Rocamora sitúa un batallón numeroso en Arerunga (Salto), cerca de Tacuarembó. Quiere ejercer allí la custodia contra los

contrabandistas de ganado y mas precisamente contra los indios infieles, Minuanes y Charrúas. Artigas en varias cartas sucesivas a sus superiores pide que se le retire la frontera esa vigilancia situada

en los mejores potreros, algo inadmisibles para los charrúas que viven alli cazando ganado sin dueño. Pero todo es inútil. Visto que el coronel no cejaba en su empeño una noche los caballos de la tropa

de ese militar, desaparecen. Se investiga a fondo y resulta leyendo los expedientes: 1ero que el militar queda muy mal parado, se le ve incapaz de que el charrúa que robo los caballos a la vista de la

guardia fue un joven charrúa llamado Manuel Artigas, El Caciquillo.

                                            CAPITULO VIII

                             Charrúas entre 1820 y 1850

 

 

Charrúas entre 1820 y 1850

 

-Genocidio de Salsipuedes-

El 11 de abril de 1831, en Puntas del Queguay, se dio lugar la denominada matanza de Salsipuedes, a orillas del arroyo Salsipuedes, entre Tacuarembo y el Río Negro, tenia su cuartel general el presidente Fructuoso Rivera. Rivera convoco a los principales caciques charrúas, llamados Polidoro, Rondeau, Brown, Juan Pedro y Venado junto con sus tribus a una reunión diciéndoles que el ejercito los necesitaba para cuidar las frontera del estado.

Según los relatos fueron atacados por una tropa de 1200 hombres al mando de Bernabe Rivera, En total fueron 40 los indios fallecidos y 300 prisioneros de los cuales algunos lograron escapar siendo perseguidos por Bernabé Rivera.

 

-Batalla de Mataojo-

 

El 17 de agosto de 1831 fueron sorprendidos en Mataojo, cerca de la desembocadura del rio Arapey, un grupo de charrúas comandado por los caciques El Adivino y Juan Pedro, los que fueron atacados.

En total hubo 15 muertos y mas de 80 prisioneros de los cuales escaparon 18 entre ellos el cacique Polidoro que fue el único cacique sobreviviente.

El 16 de junio de 1832 se localizo a un grupo de charrúas en una hondonada llamada Yacare-curu, los charrúas mataron a Bernabé, a dos oficiales y a nueve soldados

 

-Los Últimos Charrúas-

Desde principios del 1700 ya no quedaban charrúas auténticos e el territorio del Uruguay, después de haber hecho abandono del mismo a fines del siglo XVI, dirigiéndose a Entre Ríos.

Estos territorios fueron ocupados entonces por los minuanes como lo prueban el ataque a Montevideo en 1731 y el tratado de paz de 1932, firmado por ellos como poseedores absolutos de dichos territorios. Por el año 1831 solamente quedaban en el país unos 200 indios minuanes, a los que se les seguía denominando charrúas, pero los cuales hacía mucho que estaban mezclados con diversas razas, constituyendo un conglomerado heterogéneo, pues sus tolderías erran el refugio de todos los grupos indígenas dispersos.

Los ríos Arapey, puntas del Queguay, Cuareim y Yaguarón, así como las costas del río Negro arriba, eran sus campos de residencia habitual, dedicandose al bandalismo y robo.

Fuen en tales circunstancias que una junta de hacendados encabezada por Diego Noble, un estanciero inglés, concibieron la idea de reunir una cantidad de dinero y ponerla a disposición del gobierno con destino a promover los medios de hacer desaparecer del país a los referidos indígenas.

El entonces presidente dela República, general Fructuoso Rivera, les tendió una emboscada en Salsipuedes, puntas del Queguay, donde fueron muertos unos 40 indivicuos, quedando 300 prisioneros (abril 1831). Allí caería prisionero el cacique Vaimacá Perú, que más tarde (1833) sería trasladado a Francia junto a otros tres indígenas: Tacuabé, Guyunusa y Senaqué. Ëstos fueron llevados a Paris por el capitán François Curel para explotarlos en espectáculos de circo como si fueran salvajes antropófagos, para lo cual se les hacía comer carne cruda en las exhibiciones. Todos elos fallecerían en Europa.

El 17 de Julio de 2002, procedentes del Museo del Hombre de París, llegaron a nuestro país los restos del cacique Vaimacá Perú, en donde se le tributaron honores por parte de las autoridades del Gobierno Nacional y la agrupación de descendientes de charrúas.

2 comentarios en “Monografía – Los Charruas

  1. Pingback: Proceso de poblamiento de las Américas | ApuntoMania

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