Arte en las pantallas de los videojuegos

La muestra “El arte en los videojuegos” del Museo de Arte del Instituto Smithsonian localizado en el centro de Washington D.C. no es difícil de encontrar. Por un lado, porque esta exhibición tiende a atraer multitudes. Y por el otro, porque en ningún otro museo tendrás la oportunidad de escuchar en algún rincón los conocidos tonos de consolas de video como la Pac-Man.

La exhibición, que se inauguró el 16 de marzo y permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre, fecha en la que saldrá a recorrer otras diez ciudades norteamericanas, pretende darle a los videojuegos un merecido crédito como medios de expresión creativa. Además, les brinda a los jugadores y ex-jugadores de cierta edad la posibilidad de realizar un recorrido por la nostalgia.

El mérito de la exhibición “TAOVG” puede atribuirse a la organización céntrica del hardware expuesto. De hecho, el corazón de la exhibición consiste en una línea de 20 consolas, desde la Atari 2600 VCS hasta la PlayStation 3 de Sony, que presentan los cuatro juegos más representativos de cada sistema (seleccionados mediante una votación online realizada el año pasado)

Presentar la historia de los videojuegos directamente en las consolas en las que solían utilizarse contribuye a que algunos de los asistentes, ya entraditos en canas, puedan tomarse un momento para revivir la diversión pasada. Pero también se presentan numerosos comentarios acerca de los juegos expuestos, los cuales se leen en voz alta a modo de monólogos de un minuto de duración, que a su vez se concentran más en el aspecto mecánico que en el artístico.

Durante las dos visitas que realicé la semana pasada tuve la oportunidad de aprender mucho acerca de cómo una determinada consola de video favorece o limita los gráficos de un juego. Por ejemplo, en el Donkey Kong de Colecovision, su protagonista (Jumpman) “utilizaba una gorra en la cabeza porque el cabello era demasiado difícil de representar”.

Sin embargo, también existen excepciones notables. El juego Fallout de Bethesda Softworks es famoso por su “humor negro” y sus insinuaciones políticas. Mientras que el Star Fox 64 de Nintendo muestra claramente su relación con la cultura popular japonesa. Por otra parte, el colorido y vibrante Rez de Sega para su consola Dreamcast gana méritos adicionales por su inspiración en las pinturas expresionistas de Wassily Kandinsky.

Pero el resto de los aspectos de la cultura de los videojuegos, como por ejemplo la debilidad de la industria en la producción de secuelas, la expansión de los títulos a los mercados masivos en forma de películas, su incidencia en la cultura popular como por ejemplo sucedió con el Pac-Manhattan, la ideología del tipo “tu mente nos pertenece”, o las controversias ocasionales relacionadas con el sexismo y la violencia, no se mencionan en esta exhibición. (Según la descripción de la heroína del juego Tomb Raider de Eidos, “Lara Croft es una mujer ruda y valiente”, aunque en ningún momento se menciona el hábil uso de las telas que emplea en sus diferentes vestuarios).

Odio tener que criticar a la exhibición por dejar de lado determinados juegos, aunque en su página de “preguntas frecuentes” ya figura una cierta forma de disculpa por este tema. Pero ¿no incluir al Tetris? Esa simple omisión hace que la ausencia de títulos fundamentales comoChoplifter y World of Warcraft parezcan menos evidentes.

Asimismo, la selección del hardware para la exhibición podría cuestionarse. ¿Quién puede afirmar que la Dreamcast causó mayor impacto en la industria que el Game Boy de Nintendo o el iPhone?

De hecho, los dispositivos móviles no tienen cabida en esta muestra. Como tampoco la tienen los juegos sociales, como por ejemplo elFarmVille de Zynga. Y por otra parte, las máquinas recreativas de videojuegos están bastante descuidadas, con la excepción de una copia de la Pac-Man, disponible después de recorrer una breve galería de arte conceptual de los juegos y de escuchar las entrevistas con sus creadores.

Pero allí podrás revivir tu propia experiencia con algunas máquinas de arcade que tienen décadas de antigüedad (sí, los títulos de Namco aparecieron hace 32 años). Y también podrás disfrutar de algún breve juego de Super Mario Brothers de Nintendo del año 1985, del The Secret of Monkey Island de LucasArts de 1990, del Myst de Cyan (de 1995 y todavía indestructible después de tantos años); y del evocativo “poema interactivo” Flower (2009) de Thatgamecompany.

Y después: juego terminado. Me fui de la exhibición deseando haber obtenido algunos puntos adicionales o de haber encontrado niveles ocultos para descifrar algún código secreto.

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